TODO EMPEZÓ POR UN JUEGO

en la playa selvática
Tenía 13, eran las vacaciones de fin de año, clásico en mi vida, ir a la selva, disque virgen, si supieran que es la misma Sodoma entre árboles y ríos; de chiquillo me gustaba el deporte, especialmente el futbol como a muchos que hoy deambulan por alguna avenida o chatean en algún inter buscando puntos… bueno, cada perro con su propio hueso o mejor dicho, cada loca con su propio pene.
Entonces clásico en mí el futbol, una tarde me puse a jugar con los amigos del barrio, la cuadra o pueblito como se le conoce allá a algún tipo asentamientos humanos existente. No sé con cuántos goles perdimos ese día, lo único que recuerdo es que estábamos recontra azadazos, cualquiera cuándo pierde ¿no?; todos machitos, uyuyuy, si ese día hubiese estado con la experiencia que hoy tengo, ya me hubiese sentado o dado vuelta al equipo completo, pero bueno todo en su momento.
Ya bajando un poco el calor abrasador, nos fuimos al famoso río de la zona, no recuerdo el nombre, aunque creo ni lo tenía, que importa ahora; cansados y molestos nos quitamos la ropa, excepto las trusas o calzoncillos, que por cierto eran esos de multicolores rallados, esos anticuchos como cuando Kiko salía a la piscina en Acapulco, ya se imaginarán lo viejo que era… la trusa.
Un amigo propuso jugar a la chapada, estuvimos con ese juego casi una hora dentro del río, hasta que… le tocó el turno a Nelson, un chico 2 años mayor que yo, muy guapo por cierto, entre otras bondades J , yo escapaba de él, cuando en una de esas siento jalar mi trusa y despojarme de ella sin nada que yo pueda hacer, pero no me había chapado solo me jalo la trusa, ¿Qué alivio no? Pero luego lo consiguió de la forma más lógica creo yo, ya que ya no existía una prenda de donde hacerlo, si pues, y encima lo hizo con las dos manos… y de mis nalgas, mañoso de m… le dije, hijo de puta ¿qué tienes? Claro que fue en ese momento, hoy le doy las gracias porque es uno de mis mejores recuerdos de mi inicio gay, y reitero, estaba hecho un mango el webas.
Ya pasado la experiencia traumática del rió, y como también es clásico allá hacerlo, nos fuimos a bañarnos a la ducha pública, claro que en cada casa había una, pero el ser adolescentes nos hace sentir rebeldes hacerlo en otro lugar, bueno eso creía yo, pero… entre los cuatro a las justas solo reuníamos con chanchita incluida, 0.50 céntimos, que era el costo por una sola ducha, plopppp, eso significaba… bañarnos los 4 juntos ¡sí! Los cuatro como lo escuchan, entre ellos el imbécil que me agarro el culo aquella vez y que hoy se convierte en héroe.
Abrimos la llave, que por cierto soltaba un liquito relajante, no era ni frío ni calor, término medio lo mismo que le pido al emolientero cada vez que me lo cruzo de madrugada; se baño uno y se fue, se bañó otro y también se fue, otra vez plopppp, estaba yo solo con él, al salir el segundo me pasó muchas cosas por la cabeza, entre ellas ¿será maricón este?, me enjuagué lo más rápido que pude, y aunque suene chiste o planificado… se me cayó el anillo, así es, de adolescente tenía un preciado anillo que me regalo mi primera enamorada, hecho de madera, con muy buenos detalles, y como la madera no puede estar mojándose, la cuidaba como oro, ese día la tenía en la mano, cuidando que no le tocase el agua.
Una ducha pequeña, sin luz, con la bulla del agua cayendo y mi miedo de estar solo con el coge potos, se me tenía que haber caído el puto y hoy bendito anillo, bueno, que podía hacer, solo buscarlo en el suelo, y para ello sin luz que me apoyase tenía que hacer el sacrificio de agacharme, cuando de pronto sentí una sensación que ya hace dos horas la había vivido.
Sí, me volvió a coger de las nalgas, presurosamente me puse de pie y le mente a la mare y mientras le decía su vida que por cierto nunca termine de decirle todo, porque fui cercenado por sus lujuriosos labios, si, él me besó, y no solo fue un beso, fue más, como diría mi amigo Arjona, me besó hasta la sombra.
Esa noche tuve el duchazo más largo de mi vida, casi dos horas creo yo, tanto así que tuvieron que sacarnos de ahí que al salir todos nos quedaron mirando, pero bueno éramos adolescentes, tú sabes, éramos incomprendidos.
A cualquiera le puede pasar ¿o no? A mi si J
muy linda tu historia, es algo parecida a mi primera experiencia jejejeje solo ke no fue con un amigo sino con mi primo jajaja
joel - octubre 12, 2009 a las 7:26 pm |